Arte y diseño estratégico. Abierto por obras

¿Qué nos puede enseñar sobre el diseño la visita a la Catedral de Santa María en Vitoria?

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El diseño estratégico es una disciplina que combina principios del diseño y la estrategia para crear soluciones innovadoras y efectivas que aborden problemas complejos. Se centra en el enfoque holístico de los desafíos, buscando integrar la creatividad del diseño con el pensamiento estratégico. Pero, ¿qué tiene que ver con el arte? Mucho.

La catedral de Santa María en Vitoria, también conocida como Catedral Vieja, es un majestuoso templo gótico, levantado en la parte más alta de la villa. Como la inmensa mayoría de las catedrales, está formada por un conjunto de construcciones que fueron construidas en diversas épocas obedeciendo a distintas directrices estéticas, aunque su núcleo principal se levantó en los siglos de la baja Edad Media.

Debido a los problemas ocasionados a raíz de la sustitución de las bóvedas de madera por las de piedra, a medida que pasaban los años el edificio ha sufrido un gran deterioro. Dicho deterioro se ha hecho visible en las grietas de las bóvedas y los muros, y en las deformaciones de los pilares y arcos. El serio peligro que esto suponía para la estabilidad del edificio provocó diferentes intervenciones a lo largo de la historia, desde la construcción de los conocidos como “arcos del miedo” en el siglo XVI a los dos contrafuertes que se levantaron en el XIX.

En el siglo XVI se añadieron cuatro grandes arcos codales entre los pilares, conocidos popularmente como “arcos del miedo”, que funcionan a modo de tirantes, dado que los muros no están preparados para soportar el peso de las bóvedas de piedra construidas en el siglo XV, y desde fechas muy tempranas el edificio comenzó a sufrir los efectos. A pesar de ello nunca se logró frenar el daño, hasta el punto de que en el año 1994 se tuvieron que suspender de forma indefinida los oficios religiosos dentro del templo.

El punto donde se manifiesta el problema y el punto donde se origina el problema, casi nunca se encuentran en el mismo lugar.

Vemos que en el siglo XVI se activaron todas las alarmas y acodalaron la iglesia, dando una solución a un problema sin conocer la raíz. Unos siglos más tarde, la caída de una piedra de las bóvedas fue el desencadenante de todo, y como en los retos complejos de diseño, el punto donde se manifiesta el problema y el punto donde se origina el problema, casi nunca se encuentran en el mismo lugar.

Un experto dijo que se debía cerrar la catedral y actuar rápidamente con el objetivo de recuperar el edificio para la vida, pero cuando empezaron a trabajar, se dieron cuenta que estaban más desorientados de lo que se habían pensando en un inicio ya que había habido multitud de intervenciones y restauraciones previas, y que si no se actuaba de una manera diferente, se corría el riesgo de perder el edificio para siempre.

Las claves del proyecto

Una de las claves de la restauración fue la de investigar durante dos años, mirando al edificio como una sucesión de tiempos, para ser entendido como una biografía que va transcurriendo, como la memoria petrificada en la piedra, como un ser vivo que ha ido absorbiendo y acumulando historias en una singular e influyente forma de ruido. Se dieron cuenta que la Catedral es un edificio desde el siglo XII y no del siglo XII. En pocas palabras, el peso y el paso del tiempo habían sido y son el verdadero arquitecto de la catedral.

La Catedral es un edificio desde el siglo XII y no del siglo XII

En lugar de intervenir de manera rápida y precipitada, se optó por analizar al enfermo durante dos años hasta dar con la clave. Uno de los responsables del proyecto dijo: “A una catedral, no podemos hacerle un lifting sin más, no es un problema de estirar la piel de la cara. No es una cuestión de aspecto porque durante muchos años se ha ido deformando estructuralmente”.

Los encargados del proyecto crearon un plan director que se articulaba en torno a las siguientes preguntas: ¿Qué le pasa al edificio? ¿Qué problemas tiene? ¿Dónde los tiene? ¿Por qué los tiene? ¿Cómo se curan? ¿Con qué medicina? ¿Con qué posología? ¿Durante cuánto tiempo? Y todo esto ¿cuánto va a costar? Es importante y necesario hacerse las preguntas adecuadas porque si no se corre el riesgo de encontrar una solución que no resuelva el verdadero problema.

Así las cosas, el obispado, la diputación, la diócesis y otras instituciones aunaron fuerzas debido a la envergadura de las intervenciones. También se incorporó gente nueva con perfiles diversos para darle un recorrido y un aire distinto a la intervención, porque la homogeneidad es el mayor peligro cuando abordas un reto complejo de tal magnitud. Es bastante probable que si el proyecto hubiera seguido exclusivamente en manos de arquitectos hubiera acabado siendo más de lo mismo, así que se optó por tener un proyecto abierto a todos gestionando gente muy distinta, gente que trabajaba con un único interés: la catedral. Se dejaron a un lado los intereses particulares porque el proyecto revelaba la historia de la ciudad, y la historia de la ciudad es algo que no pertenece al ego de quien lleva a cabo la restauración.

Es importante y necesario hacerse las preguntas adecuadas porque si no se corre el riesgo de encontrar una solución que no resuelva el verdadero problema.

Asimismo, decidieron no esconder la rehabilitación porque entendieron que formaba parte de la historia del edificio, y esa historia hay que mostrarla sin pudor. Pensaron, acertadamente, que se podría usar la catedral de otra manera porque la rehabilitación es una etapa más en la historia del edificio. Ni más ni menos, consiguieron naturalizar el proceso, y entendieron que la mejor manera de conservar el patrimonio es divulgarlo, entregándoselo a la gente y convirtiéndolo en algo vivo.

El resultado: un impacto global y sistémico que ha salpicado y alcanzado mucho más allá de la piedra. Por ejemplo, con las exhumaciones se han podido hacer estudios de alimentación, dieta, enfermedades, tipos de roca y genética. Además, la restauración ha tenido un claro impacto en el turismo, la autoestima ciudadana, en recuperar las raíces, y elevar el grado de identidad y satisfacción.

Una restauración ejemplar

Todo se remata con la ya mundialmente famosa visita “Abierto por obras”, que permite al gran público acceder al edificio mediante visitas guiadas para poder ver la restauración que se está ejecutando. El éxito que esta iniciativa ha tenido ha sido tan grande que posteriormente otros edificios como las catedrales de León, Pamplona y Santiago de Compostela, entre otros muchos, se han sumado al programa, conscientes de la necesidad de mostrar e implicar al ciudadano en la necesidad de la conservación preventiva del patrimonio artístico.

El equilibrio entre lo científico y lo divulgativo, entre lo civil y lo religioso, entre lo social y lo político ha sido todo un logro, así como convertir la catedral en un centro cultural donde la gente vive una experiencia singular y única escuchando esas historias susurradas por la piedra.

La verdadera identidad son tus cicatrices

Las resonancias con los proyectos de diseño estratégico son múltiples.

En nuestro día a día nos encontramos que casi nunca se suelen formular las preguntas adecuadas;

  • se investiga de manera poco exhaustiva y se acaban acodalando con los mencionados “arcos del miedo” los problemas más visibles y epidérmicos;
  • se aplica una óptica y una mirada demasiado trillada que no permite una aproximación novedosa y atrevida al problema;
  • se identifican los retos de cualquier manera; el ego, los intereses particulares y las apropiaciones indebidas acaban aniquilando la innovación y frescura de los proyectos;
  • la visión y los objetivos, elementos que nos ayudan a crear soluciones significativas, son poco claros;
  • se opta por dar soluciones rápidas, algunas veces por desconocimiento, otras veces por miedo, otras veces por inercia, y se hacen operaciones de maquillaje que esconden una estructura dañada y destartalada, y que acaban tapando y agudizando el verdadero problema;
  • se tiende a cerrar estos procesos de cambio al resto de la organización sin tener en cuenta que es una oportunidad de oro para hacer partícipe a todo el mundo de las soluciones potenciales;
  • y casi siempre obviamos que la verdadera identidad de una organización y de las personas que la componen son sus cicatrices.

Ahora te propongo que cambies edificio o catedral por cultura o marca, y entenderás mejor la resonancia descrita en el párrafo anterior. Te animo también a que, si has notado una piedra cayendo del techo en la última reunión de zoom que has tenido, si has observado una pequeña grieta abriéndose delante tuyo en el último proyecto o si has escuchado un crujido a lo lejos, nos llames para que podamos ayudarte a identificar tu verdadero problema.

Tú decides: abierto por obras o cerrado por obras.

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